Blogia

"Con nosotros quien quiera contra nosotros quien pueda"

Pegan a dos soldados en Burgos por llevar la bandera española en la camiseta

Dos soldados, de 18 y 19 años de edad, recibieron una paliza el pasado día 1 de noviembre en pleno centro de Burgos por llevar una camiseta militar con la bandera de España cosida, según el relato de uno de ellos.

Las víctimas, el más joven es de Valladolid y el otro de Burgos, habían acudido a esta última ciudad a celebrar su jura de bandera que había tenido lugar en Segovia. Mientras paseaban por la zona de la Catedral, hacia las dos y media de la madrugada de la festividad de Todos los Santos «sentimos que nos seguían. Estábamos solos y nos dio mala espina la aparición de unos siete jóvenes que comenzaron a perseguirnos», destaca ya en su casa de Valladolid una de las víctimas.

Los soldados vestían pantalones vaqueros y una camiseta de la promoción de artilleros con el lema: 'España, servir hasta morir' y con una bandera española cosida.

Siempre según su relato, el grupo de jóvenes, que no lucían símbolos que pudieran ver, comenzó a aumentar y previendo el peligro que los acechaba, los dos soldados intentaron darles esquinazo; pero no fue posible. «Dos de ellos se colocaron delante de nosotros y nos dijeron: 'Vosotros de qué vais'». Los asaltantes se habían cubierto con una 'braga' de cuello para encararse con los dos jóvenes. «Mi amigo giró, corrió y se libró de ellos», explica el vallisoletano. Aún así, «le lanzaron una botella de vidrio a la cabeza y lograron darle, pero escapó». «Yo al correr y saltar unas escaleras, me caí y se me echaron encima unos cinco o seis a la vez, al final fueron quince o diecisiete, era difícil contarlos».

Mientras un soldado lograba huir, el otro recibía, asegura «una auténtica paliza». Patadas en el estómago, puñetazos, insultos y golpes donde apenas le cabía poco más que defenderse e intentar escaparse, aunque varios de los intentos resultaron fallidos, acorralándolo de nuevo contra la pared con nuevos golpes y codazos. Finalmente, cuando casi le habían arrancado la camiseta logró deshacerse de ella y echar a correr hasta la casa de su amigo. Desde allí le llamó y supo que él ya había avisado a la Policía.

Policía

El soldado que consiguió escaparse al principio de la pelea, llamó escondido en la Plaza Mayor al servicio de emergencias del 112. Acudieron varios policías que le recogieron en el coche y fueron con él al lugar de los hechos para ver si reconocía a los asaltantes. La operación no tuvo éxito y fue trasladado a la Comisaría para comunicar la agresión. Allí la Policía le comentó que «son los mismos de siempre». Ninguno ha presentado finalmente denuncia «porque tenemos que vivir dos años en Burgos y no queremos problemas».

PRESUNTO ETARRA IDENTIFICADO EN LOS ATENTADOS DEL 11-M

Desarticulado un grupo organizado autor de 28 delitos desde mayo en Valladolid

Agentes de la Guardia Civil han desarticulado un grupo organizado de delincuentes que se dedicaba a realizar atracos, robos con violencia e intimidación en establecimientos de hostelería, gasolineras, empresas, industrias y viviendas.

Todos los delitos, un total de 28, han sido cometidos desde mayo en la provincia de Valladolid.

Mazas o hachas

Los tres delincuentes, dos de ellos vecinos de Valladolid, actuaban encapuchados y con mucha violencia. En la mayoría de los casos utilizaban mazas, hachas y otros objetos contundentes.

No dudaban en intimidar o maniatar a los propietarios y empleados de los locales para luego ejecutar su misión: forzar maquinas tragaperras, maquinas de tabaco y cajas registradoras, ocasionando grandes daños en las instalaciones.

Para desplazarse usaban vehículos de gama alta previamente robados. Una vez cometido el atraco abandonaban los coches y no dudaban en arremeter contra los agentes o circular de forma temeraria en caso de ser sorprendidos, según informó la Guardia Civil.

75.000 euros

En total, en sus delitos habían conseguido un botín de 75.000 euros en metálico, dos motos, un kart, cascos, botas para moto, teléfonos móviles y otros efectos por valor de unos 20.000 euros.

La Guardia Civil da por desarticulado un grupo de delincuencia organizado de los más violentos en los últimos tiempos, continuando la operación abierta y no descartando nuevas actuaciones.

8 de Abril de 1937. Un bombardeo republicano deja treinta muertos y cien heridos en Valladolid

En la mañana del día 8 de Abril, a las doce y media, se presentó un avión sobre la ciudad de Valladolid. Llevaba bandera nacional y volaba a escasa altura, evolucionando sobre la población, lo que pudo realizar merced a esa estratagema inícua y descalificada de ostentar los colores de nuestra gloriosa enseña. Cuando los transeúntes y el público le contemplaban sin cuidado alguno, el avión, que resultó ser enemigo, lanzó en un brevísimo espacio de tiempo siete bombas, las cuales produjeron grandes desperfectos en las casas próximas a la Academia de Caballería, ocasionando treinta muertos y unos cien heridos. De los muertos aproximadamente eran niños la mitad, que salían de la escuela, y que llevados de la ingenuidad propia de su sus años, no buscaron protección alguna contra las bombas marxistas. Y en cuanto a los heridos, la mayoría lo fueron levemente al alcanzarles los cristales rotos que salían de los edificios.

La población, con una serenidad verdaderamente castellana, soportó la tensión del bombardeo dando muestras de ejemplar tranquilidad.

Ya lo habéis oído. Bombardeo de una ciudad abierta, sin ningún objetivo militar, exclusivamente con el deseo de producir daño a la población civil, atentando lo mismo contra los niños que salían alegremente de la escuela que contra los heridos, que se curan de sus nobles heridas en los hospitales, y oídlo bien, escuchadlo todos, escudándose cobardemente, de un modo vil, en los colores de la bandera de la España nacional, que son los que ostentaba el avión marxista en sus alas.

¿Se puede dar un caso más patente de violación de todos los principios morales y elementales de la guerra? ¿Llegará este hecho monstruoso y vandálico a conocimiento de la Europa civilizada?

(...)

Como respuesta al hecho canallesco de Valladolid, relatado estrictamente, dando desnuda la noticia escueta que ya habeís oído, retamos a la Prensa roja y a los Comités y a la prensa extranjera que nos es adversa a que nos acusen de haber cometido un hecho parecido. Ya sabeís, un bombardeo en una ciudad lejos de los frentes, a más de 200 kilómetros, en una ciudad absolutamente normal de la retaguardia, causando muertos, heridos, sobre los transeúntes y entre los niños.

La aviación roja se ha portado como quien es en el bombardeo de Valladolid. Pero aquí, en la España nacional, no nos ha sorprendido ese proceder, al que estamos acostumbrados. Ni indignación, ni aspavientos. Serenidad, desprecio, es lo que el hecho indigno ha producido al mundo, como a la población civil de la capital castellana y de toda la zona liberada.

Y nuestra respuesta, después de enviar a la ciudad de Valladolid nuestro sentimiento por el cruel suceso, es la siempre: ¡Viva al Ejército hidalgo y generoso del Generalísimo Franco!

¡Viva España!

Norte de Castilla, edición 13 de Abril de 1937

José Antonio Girón de Velasco

Nacido en Herrera del Río Pisuerga (Valladolid, España) en el año 1911. Cursó estudios de Derecho, Participó en la fundación de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS) en 1932. Durante la Guerra Civil Española fue jefe de las milicias falangistas de Valladolid y obtuvo la Medalla Militar Individual. Delegado nacional de Ex Combatientes en 1939 y ministro de Trabajo de 1941 a 1957. A él se deben leyes de importante contenido social, tales como el Seguro de Enfermedad, Higiene y Seguridad del Trabajo, la gratificación obligatoria de Navidad, el subsidio de invalidez y otras. Se opuso férreamente a la instauración de la democracia en España y negó la legitimidad del referéndum constitucional de 1978.



Introducción a la Lección del Camarada José Antonio Girón a los trabajadores de la Escuela de Capacitación Nacional-Sindicalista

Trabajadores, camaradas:

Nuestra doctrina es clara y sencilla y no hace falta ninguna clase de vulgarización para ponerla al alcance de todas las inteligencias. Cuantos quieren hacer de ella una jerga para iniciados, cuantos andan torturando sus cerebros en un prurito de quintaesenciar los conceptos, sólo han encontrado un buen sistema de perder el tiempo y el estilo. La verdad no necesita encubrirse entre nieblas porque su presencia a la luz es la más eficaz forma de ganar los espíritus. La Cruz, que es la suprema unidad, es el signo de la suprema sencillez. Nos proponemos en esta lección haceros un resumen de nuestra manera de pensar, pero hemos querido insistir antes en esta consideración. No tenemos una verdad para trabajadores y otra para filósofos. Estos que vamos a exponer son nuestros dogmas para todos. Lleguéis o no al convencimiento de que son los mejores, a vuestro lado o contra vosotros, hemos de seguir luchando por ellos hasta imponerlos en la Patria. Si os desanima examinar la distancia entre lo que decimos y lo que hacemos, entre una doctrina y una realidad, vuestro deber de trabajadores y de españoles es acortarla con vuestra acción. De esa misma desesperación se nutre nuestro coraje y tened la seguridad de que nos encontraréis a vuestro lado si os tienta la empresa de hacer verdad en la Patria cada consigna. Con esta esperanza os hablamos y con el objeto de no ser mañana responsables de que nos ignoréis hoy. No somos tantos, como pudiera pareceros, pero no es el número de quienes la defienden el que califica la verdad. Si una majadería repartida por un millón de bocas sigue siendo una majadería, la verdad defendida por una sola escuadra sigue siendo la verdad. Pero es indudable que en la rapidez con que ha de imponerse en sus realidades concretas influye, si no una fuerza física que no tenéis, la fuerza moral que la fe apasionada de todos los trabajadores de la Patria puede prestarle a la urgencia de nuestra victoria. En este sentido nos interesa vuestra incorporación. Para eso os hemos traído aquí. Y no tenemos por qué ocultar que estamos en el comienzo de una gran ofensiva para encuadrar a todos los españoles honrados -que se batieron por ideal en cualquier frente- bajo nuestras banderas. Una ofensiva que gane a nuestra doctrina nuevos hombres a los que interese hacerla realidad, para que la tragedia española tan cara en sangre que hemos vivido, no termine un buen día en una frívola pantomima de revolución.