Lo que hay que ver...
La coherencia es una palabra rara de encontrar, a no ser que sea en el diccionario, una “rara avis” difícil de cazar y que desgraciadamente en el ámbito político es en el lugar donde más corre un serio peligro de extinción.
Qiue los políticos profesionales adscritos al sistema democrático y liberal sean unos cantamañanas y sean capaces de vender a su madre por un puñado de votos que el ciudadanito borreguil de a pie les concederá gustoso porque se cree que con su trozo de papel metido en un sobre ya hace mucho es algo de sobra conocido, que dar besos a niños y visitar verdulerías es muy gratificante mientras el público ante tal demostración de falsedad aplaude enfervorecido, pero que unos supuestos defensores de la patria caigan en su misma dinámica hipócrita, es para echarse a temblar.
Le Pen, el “martillo de la inmigración”, “azote de rojos y progres”, ese que tanto clamaba el “Francia para los franceses”, se digna sacar publicidad de su partido, tratando el tema de la inmigración, nada más y nada menos que con una mora, vamos, francesa de toda la vida. Aberrante y vergonzoso.
Me pregunto que pensarán de ello sus amigos derechosos nacionales y demás comparsa, quizás callar, que es lo que están haciendo, no sea que el amigo francés se enfade y no puedan seguir haciéndole la pelota.
Ansurez
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